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Mostrando entradas de octubre, 2011

Capítulo 22

Aquellas manos viscosas me tocaron y sentí una mezcla de temor y añoranza. Miré hacía aquellos ojos con los que tantas veces había soñado con volver a ver... me levanté, demasiado rápido, tan deprisa que me mareé y volví a caer en aquella oscuridad de traición. -¡JODER SILVIA! No vuelvas a hacerme eso, ¿me entiendes? Abre los ojos, venga, venga, venga... Abrí los ojos a petición de Ari y vi con toda seguridad la preocupación en sus ojos. -Tengo que irme, lo siento Ari. Me levanté más despacio que antes, intentando no caer al suelo esta vez. -Pero, ¿a dónde vas? -Tengo que ver a mi abuela, tengo que hacerle algunas preguntas. -Podría... podría acompañarte si quieres. Me volví al escuchar aquellas palabras y me di cuenta de que yo no era la única persona sola en este mundo, que no era la única persona que buscaba respuestas. -Claro, pero venga, date prisa. Empezamos a correr, tan deprisa que llegamos a casa de mi abuela en menos de lo que imaginaba. -¡ABUELA! -grité sin importarme lo que dijesen l…

Capítulo 21

Escuchaba murmullos, voces inteligibles y unas manos viscosas me tocaban el brazo izquierdo y abrí los ojos. -Silvia por Dios, pensé que no ibas a abrir los ojos tía... me he asustado mucho, he empezado a ver sombras y escuchar cosas super raras y extrañas... Empecé a escuchar la voz de Ari como un murmuro lejano y volví a la oscuridad que hacía unos momentos me había raptado por completo. Me dejé llevar por la oscuridad, las voces y de nuevo aquellas manos me volvieron a toquetear. No quería abrir los ojos por si volvía a encontrarme con los ojos de Ariadna, yo quería abrir los ojos y encontrarme con algunos ojos extraños y poder ver qué son esas manos viscosas, y por encima de todo, quería respuestas y una parte de mí estaba completamente segura de que lo que estaba al otro lado de aquel cementerio por el que antes había entrado, sabían cosas y tenían mis respuestas. Cuando realmente estuve segura de que si abría los ojos no me encontraría con los de Ariadna, los abrí, pero no me imagin…