Capítulo 22

Aquellas manos viscosas me tocaron y sentí una mezcla de temor y añoranza. Miré hacía aquellos ojos con los que tantas veces había soñado con volver a ver... me levanté, demasiado rápido, tan deprisa que me mareé y volví a caer en aquella oscuridad de traición.
-¡JODER SILVIA! No vuelvas a hacerme eso, ¿me entiendes? Abre los ojos, venga, venga, venga...
Abrí los ojos a petición de Ari y vi con toda seguridad la preocupación en sus ojos.
-Tengo que irme, lo siento Ari.
Me levanté más despacio que antes, intentando no caer al suelo esta vez.
-Pero, ¿a dónde vas?
-Tengo que ver a mi abuela, tengo que hacerle algunas preguntas.
-Podría... podría acompañarte si quieres.
Me volví al escuchar aquellas palabras y me di cuenta de que yo no era la única persona sola en este mundo, que no era la única persona que buscaba respuestas.
-Claro, pero venga, date prisa.
Empezamos a correr, tan deprisa que llegamos a casa de mi abuela en menos de lo que imaginaba.
-¡ABUELA! -grité sin importarme lo que dijesen los vecinos.
No hubo ni una sola contestación, ni un suspiro.
-¡Abuela! -volví a gritar un poco más bajo.
-¡Señora! -se unió Ari.
Buscamos por toda la casa algún indicio de mi abuela y sólo encontré ropas tiradas por el suelo, las sabanas revueltas... parecía que había habido un forcejeo.
-¿Pero que ha pasado aquí? ¡ABUELA! -Mi voz sonaba desesperada y unas lágrimas empezaron a caer por mis mejillas.
-Silvia, tranquila, seguro que tu abuela está bien. -Pero ni la voz temblorosa de Ari me tranquilizó lo más mínimo.

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