Capítulo 17

-¡Ariadna! -estaba sentada en el filo de uno de los cubos de fregar el suelo, con el rabillo del ojos vi que estaba vacío.
Yo ya había estado anteriormente en aquel cuartillo para escapar del mundo. Y parece que no era la única que se sentía familiarizada con el cuartillo.
-¿Qué pasa? -estaba totalmente extrañada.
-Nada... es que no pensaba que tú fueses quien me había enviado la nota.
-¿Qué yo he echo qué?
-Sí, tu me enviaste esta nota diciendo que nos viéramos en la clase 51 y después de la pelea aquí.
Ella me mirara como si no entendiera lo que le estaba diciendo.
-¿Qué pelea? Pero si yo no he escrito nada. -me arrancó las dos notas de la mano y la observó. -Además, esta no es mi nota... a parte, de que yo también he recibido en el recreo una nota diciendo que viniese aquí, y es más, cuando has entrado pensaba que eras tú hasta que has gritado mi nombre...
Alguien abrió la puerta y las dos pegamos un respingo.
-He sido yo. -Carolina entraba por la puerta y se metía con nosotras en el cuartillo de limpieza.
-¿Qué? -preguntamos al unísono Ariadna y yo.
-¿Para qué? -pregunté yo.
-¿Qué es lo que pasa Carol? -Vaya, que confianzas... 
-Haber... ¿realmente os creéis eso de que somos especiales y venimos de otro país?
Nos quedamos calladas, pensativas.
-Yo sí. Por lo menos, eso es lo que necesito pensar... -la voz tímida de Ariadna salió ahogada de su boca.
-Ariadna... esto no es ningúna película ni tampoco es un libro de fantasía que leerle a los niños pequeños por la noche para dormir. Esto es la vida real y en la vida real no existen duendes, ninfas ni hadas...
-Pero tú puedes leer las mentes. -le contrarresté.
-Eso es lo único que me hace pensar... he buscado información por doquier y hay muchísimas personas síquicas.
-Carolina, déjate de tonterías y piensa las cosas... ¿tú crees de verdad que haya personas que te pasen lo que a tí? Además, yo estoy con Ariadna y creo plenamente en las palabras de Antonio.
-Antonio... Antonio es un traidor con su gente, ¿por qué crees que con nosotras va a ser diferente?
-¿Y qué pasa si quiero concederle el beneficio de la duda?
-Haz lo que te venga en gana... pero yo no me fío.
Hubo un silencio incómodo.
-¿Sabes qué? Yo me voy, paso de todo esto, me creo todas y cada una de las palabras de Antonio y Carlos y punto. Adiós.
Y sin más dilación me fui, cerrando la puerta tras de mí.
Corrí, hasta que de nuevo mis pulmones no pudieron más. Quería escapar de todo lo que pasaba, quería volver a soñar que todo iba bien, que mi familia seguía viva, que seguía viviendo en Almería y que todo iba bien... Deseaba que hubiera llegado a tiempo y mi familia, mis padres estuvieras vivos y que llegaría a casa, los abrazaría fuerte y les diría que jamás volvería a llegar tarde, que me quedaría con ellos para siempre y que todo iba bien... Pero nada iba bien, mi familia, mis amigos... Todo perdido. ¿Para qué? ¿Para vivir en un mundo en el que ni yo que he defendido a Becer creía? ¿Por qué lo defendí tanto? Sólo es un chico al que acabo de conocer y que cuenta historias y se burla... Porque mi esperanza es que se burle, porque lo que menos necesita mi mente y mi cuerpo es una historieta sobre hadas y malos que nos persiguen... 

Comentarios

  1. veo que sigues con el blog. Esta de lo más entretenido. MOOOOOLA!!!!!!!!! May.

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