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Capítulo 20

En el último minuto me arrepentí, cómo antes había dicho, solo había sido una pesadilla. Miré la hora y faltaban 5 minutos para la medianoche, sorprendida salté de la cama y corrí al armario y busqué entre la ropa un jeans negro y una camiseta negra, por el camino hacia la puerta de la casa volví sin hacer ruido para coger una chaqueta de cuero que me compré hacia 4 años y solo me la puse un par de veces. En cuanto salí a la calle, me la puse, hacía fresquito. Corrí lo más rápido que pude, hasta que mis pulmones dijeron que ya no tenían aire. Ya estaba cerca del cementerio y cuando pude verlo, me encontré con que no había nadie. Miré el reloj y sólo había pasado unos minutos, no llegaba tarde. Recordé entonces aquel sueño, mientras esperaba en un pequeño muro a la izquierda de las puertas del cementerio. Sabía que era él, tenía que ser él, pero después... parecía la cara del demonio, esos ojos rojos como el fuego, la cara más pálida, su pelo ondulando mientras se acercaba... y e...

Capítulo 19

Días después de ver a Antonio salir del instituto, días después de que volviera solo para despedirse de mí..., días después, lo echo de menos, tanto como echo de menos a mis padres. Si mi madre estuviera aquí, podría aconsejarme, pensando que él era un chico normal, un chico corriente. Pero ella no estaba, nadie estaba a mi lado. Y yo necesitaba respuestas y ni si quiera mi abuela estaba ahí para resolverlas. Me sentía sola y Ariadna aún no había llegado, en clase dijo que llegaría sobre las 5. Realmente no sabía si quería algo de compañía o si añoraba un poco de ella. Pero tenía que hacerlo. 20 minutos más tarde llegamos a las puertas cerradas del cementerio he instantáneamente nos paramos. -¿De verdad vamos a hacerlo? -preguntó por tercera vez. -No lo sé. -le respondí por tercera vez. -Pero creo que nos merecemos saber qué es realmente lo que pasa. -Ya. Yo también lo creo y deberíamos de hacerlo... -Escucha Ariadna... -Llámame Ari. -me cortó. -Está bien, Ar...

Capítulo 18

Realmente, no sabía qué pensar, pero iba a defender a toda costa la historia de los chicos, pero parecía tan irreal todo aquello... cómo los cuentos para dormir. Aunque, cuando miraba a Becer a los ojos, él mismo se convertía en mi cuento, un cuento real, horripilante, pero a la vez un hermoso cuento de hadas... -¿Estás bien? -Alguien me despertó de mis pensamientos. Y el roce de su piel con la mía... ahí estaba... mi cuento real. Me giré para ver su cara. -Antonio... pensé que te habías ido. -Mis ojos miraron hacia abajo sobrecogidos por su intensa mirada. -No podía irme sin despedirme de ti, pero aun no me has contestado. ¿Estás bien? -volvió a preguntarme. -Te he visto muy alterada. Pero no podía responder, ¡él había vuelto a despedirse de mí! -¿Hola? escucha, en realidad, yo tenía que irme y sólo quería despedirme y decirte que no volveré en unos días. -¿Ha pasado algo? -mis palabras salieron atropelladas. -Nada en especial, unos asuntos que tengo que resolver. ...

Capítulo 17

-¡Ariadna! -estaba sentada en el filo de uno de los cubos de fregar el suelo, con el rabillo del ojos vi que estaba vacío. Yo ya había estado anteriormente en aquel cuartillo para escapar del mundo. Y parece que no era la única que se sentía familiarizada con el cuartillo. -¿Qué pasa? -estaba totalmente extrañada. -Nada... es que no pensaba que tú fueses quien me había enviado la nota. -¿Qué yo he echo qué? -Sí, tu me enviaste esta nota diciendo que nos viéramos en la clase 51 y después de la pelea aquí. Ella me mirara como si no entendiera lo que le estaba diciendo. -¿Qué pelea? Pero si yo no he escrito nada. -me arrancó las dos notas de la mano y la observó. -Además, esta no es mi nota... a parte, de que yo también he recibido en el recreo una nota diciendo que viniese aquí, y es más, cuando has entrado pensaba que eras tú hasta que has gritado mi nombre... Alguien abrió la puerta y las dos pegamos un respingo. -He sido yo. -Carolina entraba por ...

Capítulo 16

La bola de papel que me dio en la espalda tenía tinta en algunas parte, así que, la abrí y alise el papel. Había algo escrito en él; ven al cuarto de la limpieza. Te espero. Tampoco me sonaba la letra, así que de camino al cuartillo analicé quien podría ser la persona que me escribía para hablar conmigo... ¿Y si fuese Becer? Él se había ido a esa dirección... me dio un vuelco al corazón al imaginarme a Becer esperándome, con su media sonrisa dibujada en su cara y su pose despreocupada, sus ojos negros y profundos, con un brillo sobresaliendo de esa misma profundidad. Me arreglé el pelo con las manos de camino hacía allí cuando justamente me lo encontré. -¿Qué haces por aquí? -me preguntó. Entonces, el no era el que me había enviado esas notas, no sabía ahora que decirle, así que le dije una verdad a medias. -He quedado con una amiga... -esperé a que me preguntase qué amiga, pero no llegó. -Está bien. Adiós. Se cruzó conmigo y siguió su camino, pero fui corriendo hacía él y...

Capítulo 15

Al final, Antonio entró en razón, no había peligro en el pueblo, así que volvimos... por fin pude ver a mi abuela, nos dimos un abrazo que me pareció horas, Ari también vio a sus padres y les dijo que había estado en la excursión de su club, que estaba en Ronda. Ella les dijo que se lo había dicho hacía meses y si no se acordaban no era su culpa. Carolina volvió a su casa, vivía sola en Las Casas Nuevas, no era un problema para ella vivir sola. Todos volvimos al instituto, haciendo "vida normal". Becer volvió a pasar de mí al pasar por mi lado. Yo hice lo mismo con Ariadna cada vez que veía que se me acercaba. Carolina daba sus clases como si nada hubiese pasado. Y Carlos siguió arreglando tuberías y yendo a clase de vez en cuando. Un día en clase recibí una nota, una caligrafía fina y sinuosa que decía: "Te espero en el recreo en la clase 51". No ponía quien era, ni tampoco reconocía la letra, miré a mi clase pero nadie me miraba ni hacía el in...

Capítulo 14

Después del pequeño gran baño en el cual, Carolina y yo tuvimos la misma idea de echar a Ariadna al agua, con la ayuda de los chicos, helados y resguardados por el calor de la hoguera que hicieron Antonio y Carlos, este último quiso hablar con Carolina en privado y luego llamó a Ariadna, lo cual, yo me quedé a solas con Antonio. Nuestras miradas cada vez eran más dulces y a la vez incómodas, dulces por lo que empezamos a sentir el uno por el otro, incómodas porque hacía solo unas horas, estuvimos a punto de besarnos. Pero él empezó a mirar a los tres, sus ojos cada vez se entrecerraban más. -No sé que estará tramando... -murmuró para sí. -¿Puedo hacerte una pregunta? -le pregunté a Becer. Entonces puso media atención en mí, la otra media estaba puesta en los demás. -Tus preguntas están empezando a darme miedo... pero sí. Dispara. -Ese Gravensed... ¿qué te hizo para que lo odies? -No es lo que me hiciera ni me dejara de hacer, aquello lo supere y ya me trae sin cuidado....