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Capítulo 8

Encontrarme de nuevo con Carlos fue algo furtivo en mi situación... cambié. Algo que yo no esperaba en mí. Cada vez sonreía más a menudo y me levantaba cada mañana con un poquito de más ánimo. Empecé a llevarme un poquito mejor con Ari... pienso pedirle perdón la próxima vez que la vea por el mal comportamiento que tuve con ella los primeros días de residir aquí. Luego estaba Antonio, todas las mañanas se me acercaba para darme los buenos días, pero el resto del día pasaba de mí como si no me conociese. Me molestaba, claro que sí, pero no podía hacer nada al respecto. En un momento pensé que se había pillado por mí, después desterré esa idea en cuánto vi como pasaba de mí como si yo fuese una desconocida. Tampoco me sentí con derecho de pedirle explicaciones. Pero las quería. Mis pensamientos se interrumpieron con una idea. Sabía dónde podría encontrármelo... me propuse a cambiarme cuando entró mi abuela en mi cuarto. -Abuela, sabes que no me gusta que entres sin avisar. -Ya lo ...

Capítulo 7

-Así que ahora vives sólo con tu abuela... -su voz sonaba a actor de película. -Si. La verdad es que no se está tan mal, vivo bien. Me siento en casa. -Me alegro Silvi. Asi es como debes pensar. -Lo sé... la verdad es que al principio me sentía perdida, sin un rumbo fijo. Pero ahora poco a poco supongo que voy superando todo esto. -Mis ojos se empezaron a empañar. -Eh... no llores. -su voz dulce y su mano suave contra mi mejilla limpiandome las lágrimas consiguieron quitarme y hacer olvidarme la pena. Cuando conseguí tranquilizarme, pensé en algo de lo que hablar. -Oye... ¿y el colegio? -¿Qué quieres decir? -Si, bueno... no te he visto en el colegio aún. ¿Ya no vas? -Si claro, lo que pasa es que he estado currando, voy cuando puedo, pero prometo ir el lunes. Le sonreí y nos quedamos mirando el campo. -Creo que ya sé lo que vamos a hacer. -¿El qué? -pregunté. -Pensaba ir al campo de mis abuelos, es agotador, pero la recompensa es especialmente buena. -Vale. ...

Capítulo 6

Llegué por fin a casa, tuve que haberle dicho que me llevase... andar con este sol es mortal. -Abuela, ya estoy en casa. ¿Estás? -pregunté desde la entrada, sin atreverme entrar. -Si, niña, estoy en la cocina. -¿En la cocina a estas horas? -me extrañó que a las cinco de la tarde estuviera metida en la cocina. -No, señora, ese tubo no debería de estar ahí, ya se lo dije la última vez. Esa voz... -Pues mi nieta no piensa lo mismo. -Su nieta... ¿tiene el curso de fontanería? -No. -Pues entonces, señora, dejemelo a mí. Entré y entonces, lo vi. -¡Pero... tú! -No puede ser... asi que tu eres la nieta perdida. -¡Carlos! -corrí hacia él y le abracé. -¡Silvi! que bien volver a verte... Carlos y yo... nuestra historia comenzó con 6 años, en la plazoleta, ahí fue nuestro primer beso. Con 13 años volvimos a vernos, entonces, eramos un poco más grandes, con otras perspectivas, nos dimos nuestro segundo beso, aquel verano fue inolvidable. Ahora, con 17 años, volvemos...

Capítulo 5

Un fuerte golpe me despertó de golpe... abrí los ojos. Estaba tumbada encima de un césped húmedo. Cerré los ojos intentando recordar algo, entonces, vino a mi memoria como me daban en la cabeza y caía. Abrí los ojos de golpe, me levanté y me mareé pero no quité ojo de mi alrededor. Abrumada por aquella situación, de no poder acordarme del por qué me había despertado en el cementerio tumbada en aquel césped. Me miré la ropa, estaba manchada por el barro y observé en cielo, estaba azul, la luz del sol me quemaba los ojos y bajé la mirada de nuevo hacia mi ropa, me toqué en los bolsillos y me tranquilicé un poquito sabiendo que estaban todas mis cosas en ellos. Empecé a andar... pero algo me cogió del brazo. Me asusté y empecé a chillar. Pero una mano me tapó la boca, fui rápido y le mordí lo mas rápida posible. -Silvia, para, soy Antonio. -mi boca aun estaba enganchada a su mano cuando empecé a darme la vuelta. Miré sus ojos oscuros y volví a quedarme prendida por esa mirada tan...

Capítulo 4

Aquella tarde, estuve dando vueltas por muchas calles, sin un rumbo fijo... si hubiese algo nuevo, sorprendente, si mi familia estuviese viva, si tuviera a mi familia aquí conmigo, sería la persona más felíz del mundo. Mi mente empezó a navegar por los lugares mas reconditos de mi memoria y se paró en la imagen de aquel chico tan extraño, de ojos como la noche. Pero mirarlo a la cara fue tan fascinante..., pero no. No puedo estar pensando en esto ahora. Llegué a la calle del cementerio y mis piernas andaron solas hacia la entrada de este. -¿Abuela? Silencio. Entré un poco más en la casa y volví a llamarla. -Abuela, ¿estás aquí? Escuché un paso detrás mía, no dio tiempo a que me girase, algo me agarró por el cuello y con una mano me tapó la boca sin darme la oportunidad para poder gritar. Un golpe fuerte en la cabeza hizo que perdiese el conocimiento.

Capítulo 3

-Tú, quitate de mi sitio. -la miraba furiosa. -¡Oh! yo... bueno, no había otro sitio y este estaba vacio... ya voy. -Rápido. -Si... -la chica nueva se levantó y dejó sus cosas en el pupitre de al lado. Yo me senté, aún con la música puesta, miré a mi alrededor y vi que había también un chico nuevo, pues nadie sería capaz en este maldito pueblo, vestirse entero de negro. Tenía los hombros tensos y el pelo lacio hasta debajo de las orejas. Fue entonces, cuando el Director entró con la profesora nueva. Me sorprendió cuando vi que era la chica con la que me habia cruzado en el mismo despacho, aquella joven que me miró como si fuera una extraña. -Todos callados, sentados y calmados. -la frase la repitió unas cuantas veces, hasta que por fin, todo el mundo le hizo caso, claro que... cada uno a su manera. -esta es vuestra nueva profesora. Os dará todo tipo de apoyo que necesitéis, pero se centrará más en informática y redes. -Es una friki... ¿has visto su carpeta de pingüinos? ...

Capítulo 2

Después de tanto tiempo trás la muerte de mi familia... ya vivía en Arriate, un pueblecito de Málaga. Vivía con mi abuela y bueno... yo me transformé en una persona de lo más extraña, no superaba la muerte de mi familia, claro que... me sentía culpable. Si hubiese llegado un rato antes, ellos estarían vivos. Sí, la casa se hubiese quemado, pero yo no tendría que estar viviendo fuera de Almería, ni tampoco fuera de mis amigos... y estaría con mi familia. Al poco de llegar a Arriate, me matricularon en el instituto. Un acontecimiento, que mucha gracia... no me hizo, si os digo la verdad... Y menos me gustó cuándo llegaba tarde al despacho del director y me topé con una chica menuda. -¡Pero será posible! -grité con mala uva y agachandome para recoger las cosas que se me habían caído de las manos. -Perdón... es que, bueno... estoy perdida. -se disculpó mientras me ayudaba. -Quita tus manitas de mis cosas... -mi voz sonaba cada vez más borde. -Lo siento... no quería... -Deja de...