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Capítulo 22

Aquellas manos viscosas me tocaron y sentí una mezcla de temor y añoranza. Miré hacía aquellos ojos con los que tantas veces había soñado con volver a ver... me levanté, demasiado rápido, tan deprisa que me mareé y volví a caer en aquella oscuridad de traición. -¡JODER SILVIA! No vuelvas a hacerme eso, ¿me entiendes? Abre los ojos, venga, venga, venga... Abrí los ojos a petición de Ari y vi con toda seguridad la preocupación en sus ojos. -Tengo que irme, lo siento Ari. Me levanté más despacio que antes, intentando no caer al suelo esta vez. -Pero, ¿a dónde vas? -Tengo que ver a mi abuela, tengo que hacerle algunas preguntas. -Podría... podría acompañarte si quieres. Me volví al escuchar aquellas palabras y me di cuenta de que yo no era la única persona sola en este mundo, que no era la única persona que buscaba respuestas. -Claro, pero venga, date prisa. Empezamos a correr, tan deprisa que llegamos a casa de mi abuela en menos de lo que imaginaba. -¡ABUELA! -grit...

Capítulo 21

Escuchaba murmullos, voces inteligibles y unas manos viscosas me tocaban el brazo izquierdo y abrí los ojos. -Silvia por Dios, pensé que no ibas a abrir los ojos tía... me he asustado mucho, he empezado a ver sombras y escuchar cosas super raras y extrañas... Empecé a escuchar la voz de Ari como un murmuro lejano y volví a la oscuridad que hacía unos momentos me había raptado por completo. Me dejé llevar por la oscuridad, las voces y de nuevo aquellas manos me volvieron a toquetear. No quería abrir los ojos por si volvía a encontrarme con los ojos de Ariadna, yo quería abrir los ojos y encontrarme con algunos ojos extraños y poder ver qué son esas manos viscosas, y por encima de todo, quería respuestas y una parte de mí estaba completamente segura de que lo que estaba al otro lado de aquel cementerio por el que antes había entrado, sabían cosas y tenían mis respuestas. Cuando realmente estuve segura de que si abría los ojos no me encontraría con los de Ariadna, los abrí, pero ...

Capítulo 20

En el último minuto me arrepentí, cómo antes había dicho, solo había sido una pesadilla. Miré la hora y faltaban 5 minutos para la medianoche, sorprendida salté de la cama y corrí al armario y busqué entre la ropa un jeans negro y una camiseta negra, por el camino hacia la puerta de la casa volví sin hacer ruido para coger una chaqueta de cuero que me compré hacia 4 años y solo me la puse un par de veces. En cuanto salí a la calle, me la puse, hacía fresquito. Corrí lo más rápido que pude, hasta que mis pulmones dijeron que ya no tenían aire. Ya estaba cerca del cementerio y cuando pude verlo, me encontré con que no había nadie. Miré el reloj y sólo había pasado unos minutos, no llegaba tarde. Recordé entonces aquel sueño, mientras esperaba en un pequeño muro a la izquierda de las puertas del cementerio. Sabía que era él, tenía que ser él, pero después... parecía la cara del demonio, esos ojos rojos como el fuego, la cara más pálida, su pelo ondulando mientras se acercaba... y e...

Capítulo 19

Días después de ver a Antonio salir del instituto, días después de que volviera solo para despedirse de mí..., días después, lo echo de menos, tanto como echo de menos a mis padres. Si mi madre estuviera aquí, podría aconsejarme, pensando que él era un chico normal, un chico corriente. Pero ella no estaba, nadie estaba a mi lado. Y yo necesitaba respuestas y ni si quiera mi abuela estaba ahí para resolverlas. Me sentía sola y Ariadna aún no había llegado, en clase dijo que llegaría sobre las 5. Realmente no sabía si quería algo de compañía o si añoraba un poco de ella. Pero tenía que hacerlo. 20 minutos más tarde llegamos a las puertas cerradas del cementerio he instantáneamente nos paramos. -¿De verdad vamos a hacerlo? -preguntó por tercera vez. -No lo sé. -le respondí por tercera vez. -Pero creo que nos merecemos saber qué es realmente lo que pasa. -Ya. Yo también lo creo y deberíamos de hacerlo... -Escucha Ariadna... -Llámame Ari. -me cortó. -Está bien, Ar...

Capítulo 18

Realmente, no sabía qué pensar, pero iba a defender a toda costa la historia de los chicos, pero parecía tan irreal todo aquello... cómo los cuentos para dormir. Aunque, cuando miraba a Becer a los ojos, él mismo se convertía en mi cuento, un cuento real, horripilante, pero a la vez un hermoso cuento de hadas... -¿Estás bien? -Alguien me despertó de mis pensamientos. Y el roce de su piel con la mía... ahí estaba... mi cuento real. Me giré para ver su cara. -Antonio... pensé que te habías ido. -Mis ojos miraron hacia abajo sobrecogidos por su intensa mirada. -No podía irme sin despedirme de ti, pero aun no me has contestado. ¿Estás bien? -volvió a preguntarme. -Te he visto muy alterada. Pero no podía responder, ¡él había vuelto a despedirse de mí! -¿Hola? escucha, en realidad, yo tenía que irme y sólo quería despedirme y decirte que no volveré en unos días. -¿Ha pasado algo? -mis palabras salieron atropelladas. -Nada en especial, unos asuntos que tengo que resolver. ...

Capítulo 17

-¡Ariadna! -estaba sentada en el filo de uno de los cubos de fregar el suelo, con el rabillo del ojos vi que estaba vacío. Yo ya había estado anteriormente en aquel cuartillo para escapar del mundo. Y parece que no era la única que se sentía familiarizada con el cuartillo. -¿Qué pasa? -estaba totalmente extrañada. -Nada... es que no pensaba que tú fueses quien me había enviado la nota. -¿Qué yo he echo qué? -Sí, tu me enviaste esta nota diciendo que nos viéramos en la clase 51 y después de la pelea aquí. Ella me mirara como si no entendiera lo que le estaba diciendo. -¿Qué pelea? Pero si yo no he escrito nada. -me arrancó las dos notas de la mano y la observó. -Además, esta no es mi nota... a parte, de que yo también he recibido en el recreo una nota diciendo que viniese aquí, y es más, cuando has entrado pensaba que eras tú hasta que has gritado mi nombre... Alguien abrió la puerta y las dos pegamos un respingo. -He sido yo. -Carolina entraba por ...

Capítulo 16

La bola de papel que me dio en la espalda tenía tinta en algunas parte, así que, la abrí y alise el papel. Había algo escrito en él; ven al cuarto de la limpieza. Te espero. Tampoco me sonaba la letra, así que de camino al cuartillo analicé quien podría ser la persona que me escribía para hablar conmigo... ¿Y si fuese Becer? Él se había ido a esa dirección... me dio un vuelco al corazón al imaginarme a Becer esperándome, con su media sonrisa dibujada en su cara y su pose despreocupada, sus ojos negros y profundos, con un brillo sobresaliendo de esa misma profundidad. Me arreglé el pelo con las manos de camino hacía allí cuando justamente me lo encontré. -¿Qué haces por aquí? -me preguntó. Entonces, el no era el que me había enviado esas notas, no sabía ahora que decirle, así que le dije una verdad a medias. -He quedado con una amiga... -esperé a que me preguntase qué amiga, pero no llegó. -Está bien. Adiós. Se cruzó conmigo y siguió su camino, pero fui corriendo hacía él y...